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MAGDALENA APASCO, Etla, Oaxaca.- Después de tantos años de lucha y de batallar contra de los engaños y prácticas desleales del gobierno, de empresas e intermediarios, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) determinó en el 2015 constituirse en empresa social para hacer la maquila y envasar el café orgánico producido por sus agremiados, fundamentalmente de comunidades indígenas y marginadas.

Y con la adquisición de un beneficio seco certificado también como orgánico y maquinaria de alta tecnología, con recursos propios y financiamiento gubernamental, han podido romper las barreras de la comercialización y ahora exportan el grano directamente con sus marcas a Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido y a algunos otros países de Europa.

La organización también maquila el café de otros centros sociales y hasta de compañías privadas –y en ocasiones también ayuda a comercializar su producto en el extranjero con su cartera de clientes–, pero siempre con el principio de la honestidad.

“Esa es la diferencia, aquí no se tima a nadie y así se contribuye a una mayor rentabilidad y, sobre todo, a brindar un valor agregado a la producción para los compañeros campesinos”, afirmó el secretario general de la UNTA en la entidad, Joel García Venegas.

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El dirigente dijo que la UNTA tuvo su origen a principios de la década de los 80 cuando campesinos de municipios de diferentes regiones decidieron crear algunas organizaciones y así estar en posibilidades de comercializar directamente el grano, para derrotar al desaparecido Instituto Mexicano del Café (Inmecafé) porque controlaba el mercado en beneficio de la Confederación Nacional Campesina (CNC), un apéndice del PRI.

 

“No había ninguna otra manera (de comercialización); era un monopolio del gobierno”, reiteró.

Además –anotó–, los cafeticultores para generar marcas, sus propios mercados y exportar, debían contar con un beneficio seco y para tener un beneficio seco se necesitaba un permiso de exportación.

“Entonces, se generó la discusión de ¿quién fue primero el huevo o la gallina?”, agregó.

De esta manera, destacó que los campesinos empezaron a apostar por la producción orgánica del café y por un acercamiento con la Asociación Internacional de Agricultura Biológica y especialmente, con el sacerdote holandés de Santa María Guienagati, Frans Van der Hoff –creador de la Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI) y pionero del llamado comercio justo–, para iniciar los trabajos de comercialización en el extranjero.

“En Ecatepec (Estado de México), había un beneficio seco y nos dieron chance de meter nuestro café; esa fue nuestra primera experiencia. Después maquilamos en algunos beneficios privados”, añadió.

Sin embargo, subrayó que los campesinos decidieron apartarse cuando la corrupción llegó a esas organizaciones y así iniciaron su propio caminar hasta conformar, en 2009, a la UNTA con 12 organizaciones de cafeticultores de San Pedro El Alto, Santiago Xanica, Santiago Atitlán, Santiago Zacatepec, Huautla de Jiménez, San Marcial Ozolotepec, Santa Cruz Zenzontepec y San Juan Teponaxtla, entre otras comunidades, donde participaban alrededor de cinco mil productores.

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“Nos caciqueaba el Inmecafé y los dirigentes ‘entre comillas’, porque eran quienes realizaban la comercialización; nos quedaba la sensación que nos timaban. No sabíamos si el café de alta calidad se revolvía con un producto de baja calidad o hasta con la basura”, anotó.

No obstante, la UNTA decidió apenas el año pasado convertirse en la Unión de Nacional de Trabajadores Agrícolas de Oaxaca (UNTAO), como una sociedad de producción rural, para poder comercializar y allegarse de créditos.

“Queríamos generar un proceso de certidumbre en la comercialización porque, como sociedad civil, no podíamos realizar actividades mercantiles ni teníamos derecho a créditos. Entonces, nos decidimos por formar la UNTAO”, indicó.

Ante esta situación, resaltó que la naciente organización pudo acceder a un crédito del Fondo para el Fomento Estatal de las Actividades Productivas de Oaxaca (FIDEAPO), con el propósito de cubrir un financiamiento internacional obtenido para poder adquirir un almacén en el parque industrial.

Detalló que la UNTAO posteriormente fue incorporada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en el componente de Desarrollo Productivo del Sur-Sureste, para la adquisición de su beneficio seco y demás maquinaria.

“Afortunadamente creyeron en nuestra propuesta porque esto permitirá aumentar la calidad del café, a brindar un valor agregado a la producción y dará una mayor rentabilidad para los campesinos”, indicó.

De esta manera, mencionó que la UNTAO puso en marcha la maquila de su propio café y de la producción de otras organizaciones, así como de empresarios, pero con una “gran diferencia”.

Precisó que las mil toneladas de café procesadas por cosecha han empezado a incidir en la calidad de vida de los campesinos porque han empezado a atender sus necesidades de comida, salud y vestido, ante la comercialización directa con el comprador.

“Somos aliados, ayudamos a los productores de café a vender sus cosechas de manera directa, sin ningún intermediario, y con un precio fijado por la Bolsa de Valores de Nueva York o sobreprecio por su calidad. Incide en la calidad de vida de un campesino cuando por ejemplo, vende a 200 o 500 pesos el kilo de café pergamino de su producción de ocho a 10 quintales alcanzados por hectárea”, asentó.

Observó que la UNTAO también promueve la capacitación entre sus agremiados para combatir la roya por ser un problema de manejo del café.

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“Está pegando la roya; hay quienes exportaban 13 contenedores y ahora solamente ocho (equivalente a 240 toneladas) porque los cinco restantes (alrededor de 100 toneladas) se perdieron con la plaga. Por eso, se está  trabajando en la sustitución de la planta, pero no con la variedad azteca de oro, que si bien es resistente a la roya, ningún comprador quiere el café”, terminó.

“(La UNTAO) nace de la necesidad de integrarse a la cadena de comercialización porque si bien existían beneficios privados, donde se hacía la maquila, no se entregaban los rendimientos que daba el café procesado. Por eso, nuestra sociedad de producción rural, se basa en los principios de la honestidad; afortunadamente, independientemente de la maquila de la producción de quienes la integran, recurren a nosotros 37 organizaciones y empresas, así como diferentes productores. Con nuestro modelo comercial, la organización hace trato directo para la comercialización de su producción y se ayuda a los clientes a que tengan una negociación directa, esencialmente en el extranjero”: Liliana Contreras Cruz, encargada del beneficio seco.