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La mitad de los elementos que nos rodean provienen de otras galaxias y lo mismo podría suceder con nuestro propio cuerpo.

“Estimamos que el 50% de la masa de la Via Láctea proviene de otras galaxias”, le explicó a BBC Mundo Daniel Anglés Alcázar, investigador del Departamento de Física y Astronomía de la Universidad Northwestern en Illinois, Estados Unidos.

“Podríamos considerarnos ‘inmigrantes intergalácticos’ en el sentido de que los átomos que contenemos podrían haber viajado desde otra galaxia”, afirmó el científico español, autor principal del nuevo estudio divulgado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, una publicación de la Real Sociedad de Astronomía de Reino Unido.

Anglés Alcázar aclaró, sin embargo, que su trabajo no analiza de manera directa el origen específico de los átomos del cuerpo.

Para Claude André Faucher Giguere, otro de los investigadores, “el estudio demuestra que nuestros orígenes son mucho menos locales de lo que pensábamos”.

Vientos galácticos

"No sabíamos que la transferencia de materia entre galaxias pudiera representar un componente tan importante para el crecimiento de galaxias como la Via Láctea", señaló el investigador español Daniel Anglés Alcázar.

¿Cómo adquirieron las galaxias su materia?

La respuesta radica en el proceso de “transferencia intergaláctica”, que ocurrió cuando las explosiones de supernovas expulsaron grandes cantidades de gas, lo que hizo que los átomos fueran transportados de una galaxia a otra mediante potentes vientos galácticos.

“La ‘transferencia intergaláctica’ es un proceso por el cual galaxias vecinas intercambian materia”, señaló Anglés Alcázar, quien estudio física en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó sus posgrados en la Universidad de Puerto Rico y en la Universidad de Arizona.

“Parte del material expulsado en las explosiones puede volver a la misma galaxia por efecto de gravedad, pero otra parte puede viajar a través del medio intergaláctico hasta ser atrapado por otra galaxia”.

Las galaxias están muy separadas unas de otras, por lo que, a pesar de que los vientos galácticos se propagan a varios cientos de kilómetros por segundo, este proceso se produjo a lo largo de miles de millones de años.

Millones de horas de computación

Estudios teóricos y observaciones habían demostrado que los vientos galácticos son un componente fundamental en el proceso de formación de galaxias, afirmó Anglés Alcázar.

“Lo que no sabíamos es que la transferencia de materia entre galaxias por medio de vientos galácticos pudiera representar un componente tan importante para el crecimiento de galaxias como la Via Láctea”.

El trabajo se basó en simulaciones de galaxias con propiedades parecidas a la Via Láctea, que permiten evaluar el tipo de evolución que puede haber ocurrido en nuestra galaxia.

Una ilustración de la transferencia intergaláctica, un proceso por el cual galaxias vecinas intercambian materia.

Las simulaciones son parte del proyecto FIRE , Feedback In Realistic Environments, o Retroalimentación en Ambientes Realistas, que permite investigar en gran detalle el proceso de formación de galaxias desde poco después del Big Bang hasta el día de hoy.

“Estas simulaciones son muy complejas y han requerido el uso de supercomputadoras por un tiempo equivalente a varios millones de horas de computación”.

“Ahora sabemos que la transferencia intergaláctica es uno de los mecanismos principales de crecimiento de galaxias como la Via Láctea. Sin embargo, análisis y simulaciones adicionales son necesarias para entender mejor las implicaciones de este proceso en la evolución de galaxias”.

Conectados al espacio

La investigación se realizó conjuntamente con la Universidad de California en San Diego, Caltech, la Universidad de California en Berkeley y el Instituto Canadiense de Astrofísica teórica.

Para Faucher Giguere, “el estudio nos da un sentido de cómo lo que nos rodea está conectado a objetos distantes en el espacio”.

Y “transforma nuestra comprensión sobre cómo se formaron las galaxias por el Big Bang”.