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El antiguo edificio Montajes y Maquinaria representa una incógnita no solamente para los transeúntes de las calles Las Casas y Bustamante, así también para los comerciantes aledaños, porque personal alguno de Protección Civil se ha acercado a llevar a cabo una revisión de estructura del edificio después del reciente terremoto.

Y es que esa construcción de cuatro pisos, que abría a la ciudad de Oaxaca de Juárez a la arquitectura modernista, quedó inclinada a un costado por las afectaciones causadas por el sismo de 7.5 grados Richter sucedido el 30 de septiembre de 1999.

En aquel año, personal de Protección Civil y peritos determinaron que el edificio quedaba inservible por el deterioro sufrido.

En aquella ocasión, fue cerrado para evitar el ingreso de personas

No obstante, los daños se incrementaron por los efectos del sismo de 7.4 grados Richter ocurrido el 20 de marzo de 2012.

En esa última ocasión, el personal y clientes de una tienda de telas y mercería, que funciona en la planta baja del edificio, fueron evacuados por Protección Civil, mientras se realizaba la inspección de la estructura.

De hecho, una comisión de vecinos del Centro Histórico acudió al Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez para exigir su clausura y demolición debido al riesgo que presentaba por su inclinación.

La evidente muestra de la inclinación del edificio. FOTO: Mario Jiménez

Dictamen particular

Sin embargo, después fue reabierto ante el dictamen estructural certificado que presentaron los propietarios del inmueble y hasta ahora ha seguido siendo utilizado para fines comerciales.

Aunque no por eso, quienes caminan por esas calles y los clientes de la tienda de telas no voltean a ver el edificio antes de pasar por ahí o entrar debido al reciente terremoto, por el temor de que pueda venirse abajo en cualquier momento en perjuicio de decenas de personas.

Un vendedor semifijo de discos y películas piratas, situado en la misma arteria, dijo que el eventual derrumbe del inmueble ocasionaría una gran tragedia.

“Si se cae, nos aplasta a los que caminan en esta calle, a nosotros los vendedores, a los que trabajan en la tienda, a los clientes y hasta los que están en los negocios de enfrente”, señaló.

El  terremoto de 1999 causó los primeros daños al inmueble. FOTO: Mario Jiménez

De hecho, la calle Las Casas es eminentemente comercial por ser asiento de restaurantes, tiendas de ropa, zapaterías y bisuterías.

“Sería una catástrofe, algo grave; muchas personas vienen por acá por los comercios y los puestos semifijos”, añadió.

Una transeúnte de esa misma calle, manifestó su temor cuando pasa cerca del antiguo edificio, sobre todo, después del reciente terremoto.

“La verdad, da mucho miedo andar por aquí, luego de ver la televisión y las fotos de lo que pasó en Juchitán, donde se cayeron varias casas y murió mucha gente”, señaló.

Riesgo latente

Raúl Sanpedro, comerciante preocupado por un eventual derrumbe. FOTO: Mario Jiménez

Raúl Sanpedro Martínez, un comerciante establecido en la misma calle, ubicado frente al edificio, dijo que el inmueble constituye un riesgo latente porque en cualquier momento se puede venir abajo.

“Claramente se nota que se ladeó, se ve clarito”, asentó.

Subrayó que Protección Civil debería de hacer una inspección en el inmueble y después informar a quienes se encuentran en su alrededor, para conocer realmente la situación.

Consideró también que la tienda de telas necesita poner más interés y demoler tres pisos, porque no son utilizados, para aminorar el riesgo.

“Solamente la planta baja y la primera planta se están usando; si ya no se están usando, entonces que bajen los niveles del edificio”.

De esta manera, dijo que no se pondría en riesgo no solamente al personal y clientes de la tienda de telas, sino también a los vecinos.

“Es que es verdaderamente un riesgo para los que estamos alrededor; deben de hacer algo”, apuntó.

“Se va a caer, se va a caer”

“Cuando fue el temblor del 30 de septiembre de 1999, estaba con un amigo en mi tienda, al empezar la sacudida, salimos al quicio de la puerta para ponernos a salvo y vi como salía la tierra, parecía que la sopleteaban desde adentro. Supuestamente vinieron después un grupo de técnicos que trajo la tienda de telas para hacer la revisión y por eso, el gobierno estatal o municipal dio la autorización para que siguiera siendo ocupado. Aunque ahora solamente, se ocupa la planta baja para exhibición y la primera planta como bodega”: Jesús González Bolaños, comerciante de la calle Bustamante.